
En Hauterives, cerca de la ciudad francesa de Lyon, se halla un lugar donde el sueño de un loco se convirtió en arquitectura real. Un lugar con el que todos soñamos alguna vez y el cartero Cheval decidió convertir en un lugar físico. Un vertedero de los sueños y cementerio del trabajo que quedará para la posteridad.

Ferdinand Cheval nacido en 1836 y fallecido en 1924, dedicó gran parte de su vida a las funciones de cartero. El 19 de abril de 1879, Cheval tropieza con una enorme piedra que le cautivó, y comenzó a buscar otras piedras, a partir de las cuales comenzó a construir todo un monumento al objeto encontrado en su jardín. Los surrealistas que entonces desarrollaban su arte, quedaron encantados con el monumento, y comenzaron entonces a llamarlo “El Palacio Ideal”.

Este Palacio contiene una gran cantidad de figuras y objetos, tan impresionantes como incomprensibles. Construye una gruta con la forma de una catedral, sobre la que va añadiendo pequeñas capillas, santuarios , e incluso canales e inscripciones que sobre todo hacen alusión al hecho de haber sido construido por completo por él.
Diferentes nichos se extienden por las fachadas, cada uno con una arquitectura diferente: un castillo medieval, un chalet suizo, una mezquita o un templo hindú, cada cual con su cartel correspondiente.

Además, todos los techos están decorados con inscripciones moralizantes sobre la vida, el paso del tiempo y él mismo. También un templo dedicado a la naturaleza, más decorativo; o la figura de la Eva bíblica con un ave fénix y serpientes. Por supuesto, no se olvidó Cheval de su propio enterramiento, y él mismo construyó en el monasterio de Hauterives su propio mausoleo, donde trasladó algunos de los elementos de su palacio.