Rio Paraná, entre tres tierras

El río Paraná, que discurre por Brasil, Paraguay y Argentina, marcando en parte sus fronteras comunes, es el segundo más largo de Sudamérica, -solo inferior al Amazonas- y el principal de los que componen la cuenca hidrográfica del Plata, cuyos 3.200.000 kilómetros cuadrados hacen de ella la quinta más grande del mundo.

Por sus bellezas naturales y por su cercanía a Buenos Aires (solo a 32 kilómetros), el delta del Paraná atrae cada día a más gente deseosa de pasar un fin de semana o unas vacaciones. En los aledaños del puerto de Tigre hay gran número de residencias veraniegas y clubes de remo.

Surcar el aire haciendo kite surf, pescar al atardecer o redescubrir Puerto Madero desde un bote a remo: no hace falta ir  al mar para disfrutar del agua.

Desde Quilmas hasta el Tigre, el río se impone como una buena opción para pasar el verano en la ciudad. Hay propuestas gratuitas, como visitar alguna de sus reservas ecológicas o a precios asequibles, como recorrer los ríos y caños en lancha o pasear en kayak a la luz de la luna.

Aguas arriba del delta, el Paraná penetra en la provincia de Corrientes, de cuyo cuadrante nororiental recibe el aporte de los esteros del Iberá, el segundo en extensión de los humedales suramericanos. Aunque para descubrir semejante joya natural, casi única para sugénero, hay que estar dispuesto a soportar largas jornadas en canoa, aquí el medio de transporte usual.

Remontando su corriente se descubre el caos acuático de su delta, para asomarse acto seguido a los grandes esteros y selvas del noreste argentino para llegar, finalmente a las imponentes cataratas de Iguazú.