
La que es la capital de Croacia desde 1557, conserva todavía gran parte de su centro histórico de aire medieval. La ciudad padeció un bombardeo durante la guerra de los Balcanes, en 1995, pero los daños en el patrimonio arquitectónico fueron leves y la recuperación ha sido bastante veloz.
Los dos capiteles gemelos de estilo neogótico de la catedral de San Esteban se contruyeron en 1899, pero aún se pueden descubrir restos de la antigua catedral medieval que se encontraba anteriormente en su lugar.
Son especialmente interesantes los frescos del siglo XIII, la sillería renacentista, los altares de mármol y el púlpito barroco. Desde la torre de Lotrsac, al noroeste del centro histórico, puede disfrutarse de una vista panorámica de la ciudad.
Otro punto de interés imprescindible es el Muzejski Prostor. que ofrece espléndidas exposiciones de arte. También en la zona, la Iglesia de San Marcos, el Museo de HIstoria Natural, el Histórico de Croacia o el Museo de la Ciudad, situado en un antiguo convento.
Otra maravilla de Zagreb es, por derecho propio, el Mirogoj, emplazado al norte, uno de los cementerios más hermosos del continente donde reposan soberbios mausoleos, en una disposición de estilo inglés y cercado por una arcada neorrenacentista del siglo XIX.
En cuanto a los equipamientos, aún permanecen cerrados numerosos museos, algunos inmersos en renovaciones, y existen varios hoteles cerca de la estación de tren, aunque sus precios no resultan precisamente asequibles.
De cualquier forma, siempre es agradable visitar una ciudad que a pesar de sus daños, no ha perdido ni la sonrisa ni lo más importante de su cultura, luchando por recuperarse.














