
Fundada en 1535 y por más de cuatro siglos, la Plaza de Armas ha sido el corazón del poder en el antiguo Virreynato del Perú y desde su fundación se convirtió en el eje económico, político y cultural de este país.
Fue escenario de la fundación española de Lima por Francisco Pizarro, en la mañana del 18 de enero de ese año, y se dice que Pizarro trazó con su propia espada el cuadrilátero de la plaza y señaló el sitio donde estarían la casa de Gobierno, el Cabildo y la iglesia matriz. Así mismo repartió los solares de acuerdo a la amistad y estima que tenía a sus compañeros.
La Plaza de Armas también ha servido de marco a algunos de los más importantes sucesos de la historia del Perú. Originalmente estuvo rodeada por pequeñas tiendas y comercios. Fue también usada como plaza de toros y como lugar de ejecución de los condenados por el Tribunal de la Santa inquisición. Más tarde se colocó en su parte central la pila de bronce (1651), la cual es su orgullo, la adorna hasta el día de hoy. Fue aquí donde se proclamó, en 1821, el Acta de Independencia del Perú.














